Crónica de un día cultural: Casa-Museo de Salvador Dalí

Salvador Dalí fue uno de los grandes artistas catalanes y españoles de los últimos tiempos, nacido el 11 de Mayo de 1904 en Figueras, Cataluña y fallecido en 1989 en Figueras también. Cuando Dalí ya finalizó sus estudios en Madrid y vivió una temporada a París, empezó a ser reconocido en el ámbito de la pintura. Cerca de 1929, Dalí conoció a la que sería su futura esposa: Gala. En 1934 establecieron matrimonio y alquilaron una pequeña casa de pescadores en Portlligat. Con los años posteriores, fueron ampliando esa pequeña casa hasta lo que es ahora la Casa-museo Dalí.

Hoy día, se puede visitar esta Casa Museo por un precio de 11 a 8€ con reserva anteriormente realizada. Lo primero que nos llamará la atención es la grandilocuencia de la villa que fue adquiriendo Dalí a lo largo de los años, posteriormente nos fijaremos que la puerta de entrada es relativamente pequeña con lo grande que era la casa.

La entrada es lo que quizá más nos impacta. Un oso disecado con varias joyas y una barretina nos dará la bienvenida, junto a otros tantos animales disecados. Éstos eran obsequios de los amigos de Dalí, que este decoraba de forma muy “imaginativa” y/o sobrecargada (Bizarre es el término más correcto en este caso).

Posteriormente nos llevarán (en el idioma que nosotros precisemos, ya sea catalán, castellano, inglés, francés o alemán) a través de la laberíntica casa. La casa y la decoración están tal y como la dejó Dalí, destacando algunas perspectivas, la aparición de múltiples jaulas de grillos y una estructura bastante curiosa. Supuestamente esta casa la fue ideando Dalí, destacando algunos lugares tan ingeniosos como la “sala-cúpula” uno de los “lugares íntimos” de la casa que tiene una acústica muy destacable, la ventilación elaborada de la casa mediante grietas y la combinación de espacios exteriores con espacios interiores.

Mención especial a la zona de la piscina, el único lugar de la casa que visitaban los invitados (al no ser que fueran muy íntimos). En ese apartado exterior encontramos todo lo que podríamos abarcar con la mente pensando en un lugar excesivamente sobrecargado. Encontraremos varios pufs y sillones alrededor de la gran piscina. La piscina tiene varios chorros ascendentes que caen sobre ella misma, pero lo que más llama la atención de ésta es la zona derecha (en el recorrido preestablecido) en la que encontramos un sillón rosa en forma de labios, decorado por dos grandes carteles de Pirelli y justo enfrente una fuente con todo de figuritas flamencas, seguramente para refrescar alguna bebida.

I como la forma de la piscina (tiene forma de pene o de partícula SRP depende de como se mire) , hay miles de “detalles subliminales” que pueden pasar por desapercibidos a los menos avispados, tales como ciertas perspectivas de apartados de la casa sin sentido aparente o pequeños detalles como un recipiente de champú “Johnson & Baby”, el muñeco de “Michelin”, una foto de Franco u hendiduras en el taller para desplazar los cuadros en los que trabajaba el artista.

Es un lugar donde tienes que mirar dos veces cada uno de los detalles, pero que tienes tiempo de sobras para ello. La visita se estructura en cinco partes de diez minutos cada una. En principio puede parecer una visita estresante, pero da tiempo para ver mucho. En eso también ayuda los grupos reducidos que entran en la casa-museo, ya que no pueden entrar más de 8 personas en cada franja horaria de diez minutos. Esto nos indica una gran organización por parte de la fundación Gala-Dalí, la encargada de llevar el museo. Que nos aportan también una pequeña explicación de las cinco partes de la sala.

Mención especial al paisaje, quizá mejor y más económico que la Casa Museo. Antes o después de la visita es obligatorio pararse, mirar al horizonte y observar cuán de bella es la Costa Brava y la enormidad de éste mar Mediterráneo.

 

Cultural Critique: Salvador Dalí House Museum

Salvador Dalí was one of the great Catalan and Spanish artists, born on the 11th May 1904 in Figueras, Catalonia, where he died in 1989. When Dalí finished his studies in Madrid he lived in Paris for a few years, gaining recognition in the painting world. Around 1929, Dalí met his future wife: Gala. In 1934 they got married and hired a little fisherman’s house in Portlligat. In later years, they extended this little house to what is now the Dalí House Museum.

Nowadays it’s possible to visit the House Museum with by making an appointment beforehand and paying an entrance fee of between 8-11 Euros. The first thing you notice is the grandiloquence of the village that  Dalí acquired over the years, then we see that the main door of the house is relatively small compared with the size of the house.

The entrance is probably what makes the most impact. A dissected bear with some jewels and a “Barretina” welcomes us along with other stuffed animals, which were presents from Dali’s friends, animals that the artist decorated bizarrely.

After that, they guide us (in the language that we choose, like Catalan, Spanish, English, French or Dutch) through the house which is like a labyrinth. The house is exactly like Dalí left it with things like multiple Birdcages and strange architecture. The house was supposedly ´created´ by Dalí, including the “dome room”, one of the intimate corners of the house with the best acoustics, the elaborate ventilation using cracks and the combination of exterior and interior spaces.

A special mention to the pool, the only place in the house that visitors could enter (unless they were very close friends). In this exterior space we find everything you could imagine in a cluttered space, including several pouffes and sofas around the big pool. The pool has some jets of water that fall over the pool, but the most impressive thing is on the right side of the pool where we find a pink sofa in the form of lips, decorated with two big Pirelli posters and, just in front of it, a fountain decorated with little flamenco figures.

The outline of the pool is in the shape of a penis or SRP particle depending on who is looking at it, and there are many other objects that seem out of place like a “Johnson & Baby” shampoo bottle, the “Michelin” doll, a photo of Franco and cracks in the workshop to move the paintings the artist worked on.

It’s a place where you have to look at every detail twice, but you have plenty of time to do it. The visit is structured in five parts of ten minutes. At first you think it will be rushed and stressful, but it is enough time to see a lot, especially as no more than eight people can enter during the 10 minute slot.  The visits are very well organized by the Gala-Dalí foundation responsible for looking after the museum, which also gives a brief explanation of all of the five parts of the house.

Special mention to the landscape which is perhaps better and cheaper than the Museum. Before (or after) the visit you must stop, look at the horizon and see the vastness of the Mediterranean Sea and the beauty of the Costa Brava.
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